Un cofre Namban en las Descalzas Reales

AGENART
Pieza del mes: Enero 2022
Cloe Cavero de Carondelet

Cómo citar este artículo/How to cite this article: Cloe Cavero de Carondelet, “Un cofre Namban en las Descalzas Reales”, Agenart: La agencia artística de las mujeres de la Casa de Austria, 1532-1700, 10 de enero de 2022. Consultado: 23 de mayo de 2024. URL: https://agenart.org/cloe-cavero-de-carondelet-un-cofre-namban-en-las-descalzas-reales/.

¿Qué hace un cofre japonés en el relicario del monasterio de las Descalzas Reales de Madrid? A primera vista puede parecer un fenómeno excepcional, una muestra del gusto particular de algún mecenas, o quizá incluso el resultado de una extravagante intervención contemporánea. Sin embargo, un análisis de las trayectorias de este objeto [Figura 1] permite entenderlo como parte de un amplio fenómeno de circulación de cultura material extra-europea en las cortes católicas, un fenómeno en donde las mujeres de la Casa de Austria tuvieron un papel clave.

La primera fuente documental que puede ser relacionada con este cofre es la que nos da el franciscano Juan Carrillo, confesor de las Descalzas. En una historia del monasterio publicada en 1616, Carrillo afirmaba que: ‘La Magestad de la Emperatriz […] quando vino de allà [Alemania], traxo a este mismo convento una grande arca bordada de oro y perlas, dentro de la qual está la cabeça, y el cuerpo santo de San Valerio Obispo de Treveris, discipulo de San Pedro’. Hay unanimidad entre los historiadores en considerar este ‘arca bordada de oro y perlas’ descrita por el confesor como el cofre japonés aquí analizado, que está efectivamente decorado con una intrincada composición de esmalte dorado y nácar. La emperatriz a la que se refería Carrillo era María de Austria (1528-1603) [Figura 2], hermana de Felipe II y mujer del emperador Maximiliano II de Austria (1548-1576). En 1581, ya viuda, María dejaba Viena para volver a Madrid. Tras una estancia en Lisboa con su hermano, pasaba el resto de su vida en las Descalzas Reales.

La única otra fuente de información sobre el cofre con la que contamos es el objeto mismo, por lo que un análisis de los materiales de los que está hecho y de su iconografía se revela como fundamental para entender algo más de su historia. El cofre está hecho de madera (probablemente de ciprés japonés) y está decorado con laca urushi negra, procedente de un árbol japonés con el mismo nombre. Sobre la laca se han aplicado partículas de oro usando técnicas de maki-e, concretamente hiramaki-e (que deja una superficie plana) y nashiji-e (que deja entrever el fondo negro), y se han adherido piezas de nácar usando la técnica raden. Pese a estar realizado con técnicas tradicionales en Japón, este cofre es el resultado de la llegada de europeos al Japón a mediados del siglo XVI. Tanto el diseño y dimensiones del cofre como la ornamentación que decora su superficie indican que fue realizado para exportación. Con el objetivo de maximizar sus beneficios, los japoneses se adaptaron a los gustos europeos y crearon nuevos tipos de objetos que unían técnicas japonesas con elementos europeos. Por ello, se fabricaron objetos con formatos usados comúnmente en Europa, como atriles, escritorios, cofres o arquetas. Además, se diseñaron nuevos tipos de ornamentación que generalmente unían elementos vegetales y animales en un característico horror vacui apreciado por los europeos, pero muy alejado de los diseños más delicados que demandaba el público japonés. Este tipo de producción japonesa hecha para exportación se conoce como arte Namban, una palabra que deriva del término Namban-jin (bárbaros del sur) usado por los japoneses para referirse a los europeos, quienes habían llegado por el sur de la isla. Los numerosos objetos Namban que hoy se conservan en museos y colecciones de todo el mundo [Figura 3] testimonian su enorme éxito entre las élites europeas de la edad moderna.

Resituar el relicario de las Descalzas Reales [Figura 1] en un sistema de exportación global permite construir hipótesis razonables sobre su trayecto desde Japón al centro de Madrid. Quedan, sin embargo, muchas preguntas por contestar. No sabemos si la emperatriz adquirió este cofre personalmente, o si fue un regalo hecho por algún embajador o emisario. Tampoco sabemos dónde o cuándo adquirió su función como relicario. Parece razonable pensar que la emperatriz entrase en posesión de las reliquias de San Valerio durante su tiempo en Viena, debido al origen alemán de este santo. El origen del cofre es menos claro. Pudo haberlo adquirido en Viena, donde existía un gusto desarrollado por el coleccionismo de objetos extra-europeos. Sin embargo, pudo también haberlo adquirido durante su estancia en Lisboa, ciudad donde había un intenso mercado de objetos globales, y, posteriormente, haber decidido usarlo para las reliquias de San Valerio. De hecho, en el Museo de San Roque de Lisboa se conserva una arqueta de origen japonés muy similar al cofre de las Descalzas [Figura 4] que fue utilizada como relicario por la Compañía de Jesús. De la misma manera que debió sucederle a María de Austria, los jesuitas apreciaron el inusual brillo e iridiscencia de los objetos asiáticos, invistiéndolos quizá con valores espirituales, y utilizándolos en contextos religiosos.

Reconstruir las biografías de objetos asiáticos como el cofre Namban del relicario de las Descalzas Reales nos lleva a reconsiderar la agencia de las mujeres de la Casa de Austria en la circulación de este tipo de objetos. Sus vidas itinerantes  y extraordinarias redes de contactos les situaron en un lugar privilegiado para actuar como agentes de una cultura material global.


Bibliografía (selección)

  • Ana García Sanz y Annemarie Jordan Gschwend, “‘Via Orientalis’: Objetos del Lejano Oriente en el Monasterio de las Descalzas Reales”, Reales Sitios 138 (1998), 25–39.
  • Thomas DaCosta Kaufmann, “Japanese Export Lacquer and Global Art History: An Art of Mediation in Circulation”, en Art, Trade, and Cultural Mediation in Asia, 1600–1950, ed. Raquel A. G. Reyes (London: Palgrave MacMillan, 2019), 13–42.
  • Yayoi Kawamura, “Laca japonesa urushi de estilo Namban en España. Vías de su llegada y sus destinos”, en Lacas Namban. Huellas de Japón en España (Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2013), 249–296.
  • Urte Krass, “Naked Bones, Empty Caskets, and a Faceless Bust: Christian Relics and Reliquaries between Europe and Asia during Early Modern Globalization”, en The Nomadic Object: The Challenge of World for Early Modern Religious Art, ed. Christine Göttler and Mia Mochizuki (Leiden: Brill, 2017), 371–405.
  • Samuel Luterbacher, “Surfaces for Reflection: Nanban Lacquer in the Iberian World”, Journal of Early Modern History 23 (2019), 152–190.

Pies de foto:

  • Figura 1. Cofre-Relicario Namban, finales del siglo XVI, relicario del Monasterio de las Descalzas Reales, Madrid. Fotografía de la autora.
  • Figura 2. Artista sin identificar, Holanda, María de Austria con unos treinta años, hacia 1557. Kunsthistorisches Museum Wien, Gemäldegalerie. © KHM-Museumsverband. CC BY-NC-SA 4.0.
  • Figura 3. Cofre Namban, hacia 1600–1630. The Metropolitan Museum of Art, New York. Gift of Florence and Herbert Irving, 2015. No: 2015.500.2.30. Image in the Public Domain.
  • Figura 4. Cofre-Relicario Namban, finales del siglo XVI-principios del siglo XVII. Museu de São Roque, Lisboa. Inv: RL.272.