AGENART
Pieza del mes: enero 2025
Autora: Marina Sánchez Montero
Cómo citar este artículo/How to cite this article: Marina Sánchez Montero, “Las joyas de la emperatriz. El inventario ilustrado de María Ana de Austria (1606-1646)”, Agenart: La agencia artística de las mujeres de la Casa de Austria, 1532-1700, 13 de enero de 2025. Consultado: 27 de julio de 2026. URL: https://agenart.org/las-joyas-de-la-emperatriz-el-inventario-ilustrado-de-maria-ana-de-austria-1606-1646/

Las joyas, desde su proceso de creación hasta llegar a las manos de quien las recibe, son objetos que gozan de una larga vida. Ejemplo de ello es una de las plumas [Figura 1] que formaron parte del joyero de la infanta y emperatriz María Ana de Austria (1606-1646). Gracias a la retratística, sabemos que estos adornos ocupaban un importante lugar en la imagen de la emperatriz, quien los usaba como complemento en sus vestidos. (Véase la Figura 2 para un retrato de la emperatriz ataviada con ricas joyas.) No eran meramente objetos custodiados, sino que fueron empleados como elementos de distinción. Un ejemplo clave de esta distinción habría sido la pluma de la Figura 1. Estaba realizada en esmalte blanco, contenía 147 rubíes, y fue valorada en 2000 táleros. Mientras que los rubíes conforman la estructura de la pluma, generando una suerte de espina central de la que surgen distintas ramificaciones, llaman la atención los detalles en esmalte. Estos componen los distintos filamentos de la pluma, y rematan en lóbulos que casi parecen de encaje.

La vida de la pluma se prolongó tras la muerte de María Ana. Lejos de ser un mero legado, fue un regalo de bodas dado en 1648 por su hijo Fernando IV, Rey de Romanos (1633-1654), a su nueva madrastra María Leopoldina de Habsburgo (1632-1649), cuando esta contrajo matrimonio con el Emperador Fernando III, viudo de la fallecida emperatriz. El hecho de que pasase de una emperatriz a la siguiente permite establecer una continuidad en el empleo de la cultura material, y plantear hipótesis acerca del uso que María Leopoldina le habría dado a la joya, a pesar de su temprana muerte un año después de casarse.
La historia de esta pieza, junto a la de las más de doscientas que compusieron el joyero de la emperatriz María Ana, fue reflejada después de su muerte en el Inventar des Schmucks von Maria Anna von Spanien („Kaiserin und Infantin Mariae Ornat betreffend“). El documento se encuentra en el Österreichisches Staatsarchiv y hemos tenido ocasión de estudiarlo, como daremos a conocer por extenso próximamente. Esta es una fuente insólita, al ser de los pocos ejemplares de inventarios ilustrados pertenecientes a una mujer de la rama española de los Habsburgo. En este caso, se trata de un álbum de dibujos en acuarela.
Los inventarios de bienes son una fuente fundamental para el estudio de la historia de las mujeres. Estos documentos, cuya extensión y contenido varía en cada caso, permiten hacer una aproximación a los objetos –artísticos, muebles, de adorno del cuerpo o de uso más cotidiano– que las mujeres poseyeron, utilizaron o compraron en determinados momentos de su vida. Además, hacen posible formular preguntas en torno a sus experiencias en el uso de estos objetos. Es decir, configurar hipótesis acerca de quién y cómo los usaba o cómo llegaron a manos de estas mujeres, entre otras cuestiones.
Afortunadamente, se conocen los inventarios de numerosas mujeres de ambas ramas de la dinastía Habsburgo. Algunos de estos inventarios, como los de la reina María de Hungría (1505-1558) o los de Juana de Austria (1535-1573), incluyen todo tipo de bienes y alhajas. Otros, en cambio, se centran únicamente en un tipo de posesión, como las joyas. Es el caso del inventario de Alberto V (1528-1579) y Ana de Habsburgo-Jagellón (1528-1590), duques de Baviera, que es en sí mismo una joya pues, a diferencia de otros, está completamente ilustrado. A esta tipología ha de sumarse el inventario ilustrado de joyas de la infanta y emperatriz.
María Ana contrajo matrimonio en 1631 con Fernando III de Habsburgo, entonces Rey de Hungría y Bohemia, y la pareja accedió al trono imperial en 1637, tras fallecer Fernando II (1578-1637). Fruto de este matrimonio nacieron y sobrevivieron tres hijos: Fernando IV, ya citado; Mariana de Austria, reina de España (1634-1696), y el futuro emperador Leopoldo I (1640-1705). La emperatriz María Ana participó de la escena artística y literaria en la corte de Viena, y desempeñó un gran papel en las celebraciones representativas y festivas empleando el teatro como medio. Destacó también por introducir y mantener los usos culturales y gustos a la española, especialmente en el ámbito de la moda. Finalmente, falleció en Linz, embarazada de su sexta hija, el 13 de mayo de 1646. Habría sido entre su muerte y 1648 cuando sus joyas fueron inventariadas.

El conjunto documental del inventario se compone de 241 entradas –el número 104 está repetido–, de las cuales 141 están ilustradas, y el total de las joyas que están registradas gira en torno a las 265. Cada una de las entradas está numerada, e incluye una breve descripción manuscrita con elegante caligrafía alemana. El texto hace referencia al tipo de joya y el material del que está hecha, las piedras preciosas o esmaltes de colores que la componen, y su valor en táleros. Además, junto a la descripción pero escrito a mano alzada, suele aparecer escrito el destino o destinatario de la pieza. Así se ve, por ejemplo, en la entrada 21 [Figura 3], que en este caso no fue dada en herencia o regalada a nadie, sino que fue vendida para sufragar deudas: “Ein gulden Ketten mit granaten und 50: ringen geschätzt 230 Reichstaller”. [Una cadena dorada con granates y 50 anillos valorada en 230 táleros (traducción de la autora)].

Son numerosos los tipos de alhajas que se reflejan en el documento: cadenas, collares, bandas, gargantillas –estas dos, llamadas por los nombres castellanos–, rosarios, pulseras, pendientes, anillos, botones, conjuntos de perlas, broches, apliques, plumas, alfileres para el cabello, frascos, joyas relicario e incluso pequeños retratos e imágenes devocionales. En cuanto a los materiales, las joyas están hechas generalmente de oro o plata. No obstante, hay otras piezas hechas de materiales más especiales como el cristal, el ámbar o el calambuco. Es preciso tener muy en cuenta la materialidad de las joyas y la manera en la que estas se describen, puesto que algunos de estos objetos proyectan el propio carácter transnacional que tenía la emperatriz. Por ejemplo, en la entrada 25 [Figura 4] se lee: “Eine Spanische banda von Böhemischen granaten geschätzt 320 Reichstaller” [Una banda española de granates de Bohemia valorada en 320 táleros (traducción de la autora)].
Este adorno del vestido, típicamente español y hecho de oro, tenía engastadas varias piedras preciosas procedentes de un territorio gobernado por la emperatriz como consorte. Si bien es posible que la pieza no se conserve, ni tampoco se sabe por la descripción cuántos granates tenía exactamente, sí se conoce el tipo de uso que María Ana daba a las bandas gracias a los retratos que se conservan de ella. La emperatriz mantuvo hasta su muerte la indumentaria a la española, incluidas también las bandas que cruzaban su torso, y este ejemplar demuestra cómo hizo incorporar materiales locales lujosos, y por lo tanto se introdujo en los usos y costumbres del Imperio.
En cuanto a los destinatarios de las joyas, la mayoría fueron entregados a los hijos de la emperatriz: Fernando IV y el entonces archiduque Leopoldo recibieron en torno a 40 joyas, mientras que la archiduquesa Mariana, ya tratada como reina de España, recibió casi 50. Casi dos decenas de joyas permanecieron en el tesoro familiar, incluyendo el anillo de bodas de la emperatriz, y otra prenda que fue entregada al emperador Fernando III. Por su parte, las joyas que no se vendieron para saldar deudas, se entregaron a la futura emperatriz María Leopoldina, a su hermana Isabel Clara (1629-1685), a la madre de estas, la archiduquesa Claudia de Médicis (1604-1648), a las damas españolas y alemanas, y a otros miembros de la corte y representantes diplomáticos.

Algunas de estas joyas ilustradas son en sí mismas una interesante fuente para el estudio de estos dibujos. Un ejemplo de ello es la 84 [Figura 5], un collar compuesto de 23 piezas que imitan el encaje y que contienen rubíes y diamantes, valorada en 800 táleros. Fue entregada a una dama española. Lo interesante del dibujo que ilustra la joya es que se puede ver el proceso de su creación: aún se mantienen cuatro líneas horizontales a grafito, que servirían como guía para quien realizase el dibujo y que permitieron hacer una imitación en papel lo más proporcional posible. Además, es muy significativo que la propia pieza imita las luces y sombras en el papel, pues la luz provendría de la parte izquierda, y se proyecta una sombra en el extremo derecho de cada una de las siete piezas representadas. Se consigue así también generar brillos en las distintas piedras preciosas, e incluso llamar la atención sobre las diferentes tonalidades de los rubíes centrales.
En suma, este inventario es una fuente fundamental para aproximar nuestro estudio a la emperatriz María Ana de Austria. La elevada cantidad de joyas que se presentan en el documento es de por sí un indicador de la importancia que tenían estos objetos para ella en términos políticos, dinásticos e incluso religiosos. Además, permite estudiar la retratística de la emperatriz desde una nueva óptica, al considerar la relevancia que tenía la materialidad de las joyas en la construcción de su imagen. No se trataría de un uso convencional, sino que realmente se haría retratar con ellas porque eran un medio más de demostrar su poder, distinción e incluso, a través de determinados ejemplares, su origen hispánico.
Bibliografía (selección):
- Beatrix Bastl y José Luis Colomer, “Dos infantas españolas en la corte imperial”, en Vestir a la española en las cortes europeas (siglos XVI y XVII), Vol. II, ed. José Luis Colomer y Amalia Descalzo (Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2014), pp. 137-172.
- Fernando Checa Cremades (dir.), Los inventarios de Carlos V y la familia imperial (Madrid: Fernando Villaverde, 2010).
- Hans Muelich, Kleinodienbuch der Herzogin Anna von Bayern. Bayerische Staatsbibliothek, BSB Cod.icon. 429. Digitalización disponible en la Bayerische Staatsbibliothek: https://daten.digitale-sammlungen.de/bsb00006598/images/index.html?fip=193.174.98.30&seite=5&pdfseitex=
- Almudena Pérez de Tudela, Los inventarios de Doña Juana de Austria, Princesa de Portugal (1533-1573). Jaén: Editorial Universidad de Jaén, 2017.
- Andrea Sommer Mathis, “María Ana de Austria: spanische Infantin – Königin von Ungarn und Böhmen – römisch-deutsche Kaiserin (1606–1646)”. En Nur die Frau des Kaisers? Kaiserinnen in der Frühen Neuzeit, ed. Bettina Braun, Katrin Keller y Matthias Schnettger (Viena: Böhlau Verlag, 2016), pp. 141–156.
Pies de Foto e información de imágenes referidas en el texto:
- Figura 1. Joya en forma de pluma, Inventar des Schmucks von Maria Anna von Spanien. Österreichisches Staatsarchiv.
- Figura 2. Frans Luycx, María Ana de España (1606-1646), consorte de Fernando III, h. 1635. Óleo sobre lienzo, 150 x 131cm. Kunsthistorisches Museum, Viena. Gemäldegalerie, 3196. ©KHM-Museumsverband.
- Figura 3. Cadena dorada, Inventar des Schmucks von Maria Anna von Spanien. Österreichisches Staatsarchiv.
- Figura 4. Banda española de granates, Inventar des Schmucks von Maria Anna von Spanien. Österreichisches Staatsarchiv.
- Figura 5. Collar, Inventar des Schmucks von Maria Anna von Spanien. Österreichisches Staatsarchiv.