La emperatriz María de Austria y el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

AGENART
Pieza del mes: Abril 2024
Autora: Almudena Pérez de Tudela

Cómo citar este artículo/How to cite this article: Almudena Pérez de Tudela, “La emperatriz María de Austria y el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial”, Agenart: La agencia artística de las mujeres de la Casa de Austria, 1532-1700, 2 de abril de 2024. Consultado: 18 de abril de 2024. URL: https://agenart.org/la-emperatriz-maria-de-austria-y-el-real-monasterio-de-san-lorenzo-de-el-escorial

Figura 1. Atribuido a Nikolaus Leucker, Relicario-escritorio de ébano y plata, Augsburgo, 1590-1595. 30 x 32,50 x 20 cm, Patrimonio Nacional, Monasterio de El Escorial, Basílica, Relicario Bajo de la Anunciación (actualmente en préstamo en la Galería de Colecciones Reales), nº de invº 10044697.

Como ha evidenciado el trabajo El Escorial en femenino fueron muchas las mujeres sin las cuales no podrían explicarse muchas de las obras de arte aún hoy en el Monasterio de El Escorial. Entre otros muchos ejemplos, la emperatriz María, hermana del rey, en 1597 hizo una aportación en la que destacaba un escritorio de Augsburgo de ébano y aplicaciones de plata, realizado por entre 1590 y 1595 que fue utilizado como relicario. En pequeños cajones y en su interior cosidas a cartones forrados en ricas telas tenía distribuidas las reliquias y una relación de estas. Sus llaves se custodian celosamente en un cajón “secreto”, tan común en este tipo de mobiliario. Actualmente se conserva en el relicario bajo de la Anunciación [Figura 1].

Figura 2. Atribuido a Juan Pantoja de la Cruz, Retrato de la emperatriz María al final de su vida, óleo sobre lienzo, 188 x 105 cm, Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, Patrimonio Nacional, nº de invº 00612225.

De hecho, la fundación de Felipe II fue también muy importante para sus dos hermanas y ha sido poco estudiada en relación con las Descalzas Reales de Madrid. A pesar de la distancia que la separaba de su tierra natal durante gran parte de su vida, María de Austria mantuvo una relación muy estrecha con España y no dejó de intercambiar correspondencia y regalos con sus hermanos [Figura 2]. Así solicitaba a Felipe II fragmentos de sus afamados cuernos de unicornio. En reciprocidad envió reliquias al rey como el Lignum Crucis en una gran cruz de orfebrería que llegó al Monasterio de El Escorial en abril de 1572 que en la “entrega” de 1584 se describe un poco mejor y se especificaba que procedía de la Catedral de Praga. En 1577 hizo llegar a su hija, la reina Ana de Austria, una imagen de madera de su oratorio junto a reliquias que esta a su vez legó al Monasterio de El Escorial y se llevaron en 1584, tras la muerte de esta.

Figura 3. Iglesia Vieja o “de prestado” del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial donde estuvieron los cuerpos reales hasta 1586.

La emperatriz regresó a España en 1581 tras treinta años de ausencia y en su equipaje parece que condujo un relicario, presente diplomático de la familia Medici, como nos informa la correspondencia del embajador Hans Khevenhüller con el “hombre de placer” Gonzalo de Liaño. Una de las primeras cosas que hizo al poco de llegar los primeros meses de 1582 fue visitar el Monasterio de El Escorial y honrar los cuerpos de sus padres y de su hija Ana, cuarta mujer de Felipe II fallecida en 1580 y de su hijo Wenceslao, fallecido en 1577, cuando se educaba en Madrid. Entonces los cuerpos reales se encontraban en una pequeña bóveda bajo los altares laterales de la “Iglesia de prestado”, mientras que el principal estaba ocupado por El Martirio de San Lorenzo de Tiziano [Figura 3].

Figura 4. Jacome da Trezzo, Custodia del retablo mayor de la Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, piedras duras, cristal de roca y bronce dorado, 1586, Patrimonio Nacional.

Aunque retirada en las Descalzas Reales de Madrid la emperatriz siguió de cerca las obras y decoración del monasterio. En 1585 se trasladó allí el verano y participó en una merienda en el Refectorio, junto a la infanta Isabel Clara Eugenia y sus damas. El lapidario milanés Jacome da Trezzo relató en invierno de ese año como fue a examinar, junto al embajador imperial Khevenhüller, un gran entendido en materias artísticas, la custodia de cuatro metros de altura que presidiría el retablo mayor de la Basílica. El milanés la consideraba su obra maestra y empleó para su realización jaspes polícromos y cristales de roca de gran tamaño [Figura 4].

En 1584 llegaron al monasterio las cabezas de un miembro de la legión tebana y otro de la compañía de San Gereón, junto a otras de santa Aurelia y santa Benigna en sus relicarios de plata en forma de busto que había traído María de Alemania en su viaje de 1581. En 1586 ingresaron varias cabezas de santos forradas de preciosas telas del monasterio de San Pantaleón de Colonia. Asimismo, la hermana del rey donó un pequeño cofrecillo de marfil guarnecido de orfebrería, esmaltes, rubíes y camafeos repleto de reliquias. Desgraciadamente no se ha conservado, pero podría tratarse de una manufactura indo-portuguesa transformada y enriquecida en Europa a las que era muy aficionada. Ese año llegaron también las reliquias que Ana de Austria tenía en su oratorio del alcázar de Madrid, entre las que había un fragmento de la túnica de Cristo en un cofrecillo de plata que envió la emperatriz a su hija en 1574.

Un punto de inflexión en la construcción del monasterio fue cuando comenzó el culto en la gran Basílica el 10 de agosto de 1586. El verano siguiente María de Austria pidió a su hermano poder visitar su fundación. Llegó al anochecer y encontró el gran templo iluminado con infinidad de velas y luminarias, como candelabros y blandones. Asimismo, las campanas del carillón repicaban compitiendo con los cuatro órganos de la Iglesia. Los días siguientes la hermana del rey visitó todo el monasterio con mucha atención y en aquel momento se pensaba que sería enterrada allí. Se la agasajaba con meriendas en la Celda Prioral Alta. También visitaron el Colegio en el que se formaban nuevos sacerdotes e incluso asistieron a una lección de más de tres horas en el Aula de Teología. El 20 de septiembre el rey concedió el toisón de oro a Khevenhüller, muy cercano a la emperatriz, en un cadalso que se montó en el palacio y se celebró con gran fiesta. El 7 de octubre de 1587, Felipe II con sus hijos, la infanta Isabel Clara Eugenia y el príncipe Felipe, junto a la emperatriz visitaron el taller de Federico Zuccari con el que estuvieron hablando una hora sobre la Villa de Caprarola del cardenal Alessandro Farnesio y los retratos de la familia imperial en sus frescos. Parece que este taller improvisado se encontraba en un extremo de las habitaciones de la reina, entonces ocupadas por la infanta y sus damas y poseía buenas estancias con sala y salón, como relató el pintor en 1586. En 1593 María de Austria donó un relicario de plata con vistosas piedras falsas y rematado por dos pirámides y una cruz con un agnus dei y fragmentos del lignum crucis y en 1597 el escritorio al que ya nos hemos referido [Figura 1].

En un codicilo de 1594 la emperatriz pidió a su hermano que, aunque finalmente fuera enterrada en el monasterio de San Lorenzo, le concediera la gracia de estar depositada temporalmente en las Descalzas Reales mientras viviera su hija sor Margarita de la Cruz, quien la acompañó desde Alemania y profesó en el monasterio madrileño.

Ya en 1600 y en el testamento del 20 de febrero de 1603 expresó su deseo de ser enterrada en el coro de monjas de las Descalzas Reales, fundado por su hermana Juana, donde residía[1]. Tras su fallecimiento se le dio sepultura en el Claustro Bajo del Convento ante La Oración en el huerto, pero en 1615 su nieto Felipe III pensó trasladarla al Monasterio de El Escorial. Sin embargo, la prima del rey, sor Margarita de la Cruz, le convenció de que se trasladara al coro alto, sobre la silla en la que asistía a los oficios religiosos. De hecho, su sepulcro es muy similar a los sarcófagos escurialenses del Panteón de Reyes [Figuras 5-6]. En su oratorio en las Descalzas Reales la emperatriz tenía, aparte de imágenes religiosas, un gran relicario que había traído de Alemania con doce cabezas, entre ellas la de san Sebastián, que se consideraba muy eficaz contra la peste. Estas apreciadas reliquias de su oratorio madrileño fueron donadas en su testamento al monasterio de San Lorenzo, donde fueron recibidas con el requerido decoro en 1603. Estas reliquias fueron revestidas de las lujosas telas que Felipe II atesoró para los ornamentos litúrgicos y se les colocaron las inscripciones pertinentes para su identificación. Muchas de ellas se introdujeron en los relicarios realizados por Juan de Arfe para dotarlas de homogeneidad. También Felipe II había usado algunas con fines específicos, como un fragmento del cráneo de San Lorenzo que se empleó para consagrar el altar mayor de la Basílica o una canilla del brazo del apóstol San Mateo que se metió en un relicario de cristal que procesionaba.

Como se ha visto, en 1603 aún no se sabía dónde la abuela del rey, la emperatriz María, recibiría sepultura definitiva y no se excluía en monasterio de El Escorial, por lo que su efigie se había incluido en el grupo orante de Carlos V en bronce dorado por Pompeo Leoni [Figuras 7-8].

Bibliografía (Selección)

  • Fernando Checa (ed.), Los libros de entrega de Felipe II a El Escorial (Madrid: Patrimonio Nacional, 2013).
  • Rubén González Cuerva, Maria of Austria, Holy Roman Empress (1528-1603) (Londres y New York: Routledge, 2022).
  • de Carlos Varona, María Cruz y Pérez de Tudela, Almudena (eds.), El Escorial en femenino, 2023. Disponible aquí: https://repositorio.uam.es/handle/10486/711511.
  • Almudena Pérez de Tudela, “La galería de retratos de Margarita de Austria (1522-1586), gobernadora de los Países Bajos”, en Bernardo J. García y Fernando Grillo (eds.), Ao Modo da Flandres…Disponibilidade, inovaçao e mercado de Arte na Época dos Descubrimientos (1415-1580) (Madrid: Fundación Carlos de Amberes, 2005), pp. 115-130.
  • Almudena Pérez de Tudela, “Algunos regalos diplomáticos devocionales para la familia de Felipe II”, en José Martínez Millán, Manuel Rivero Rodríguez, Gijs Versteengen (eds.), La Corte en Europa: Política y Religión (Siglos XVI-XVIII) (Madrid: Polifemo), 2012, III, pp. 1795-1850.
  • Almudena Pérez de Tudela, “Ceremonial, usos y exposición de las reliquias del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en tiempos de Felipe II”, en Luisa Elena Alcalá Donegani y Juan Luis González García (eds.), Spolia Sancta. Reliquias y arte entre el Viejo y el Nuevo Mundo (Madrid: Akal), 2023, pp. 191-208.
  • Almudena Pérez de Tudela, “El despliegue de las colecciones de mujeres de la familia de Felipe II en el Alcázar de Madrid y en los Reales Sitios”, en José Policarpo Cruz Cabrera y David García Cueto (eds.), El despliegue artístico en la Monarquía Hispánica. Siglos XVI-XVIII, Contextos y perspectivas (Granada: Universidad de Granada), 2023, pp. 113-134.
  • Almudena Pérez de Tudela y Annemarie Jordan, “Luxury Goods for Royal Collectors: Exotica, princely gifts and rare animals exchanged between the Iberian courts and Central Europe in the Renaissance (1560-1612)”, en Helmut Trnek y Sabine Haag (eds.), Exotica. Portugals Entdeckungen im Spiegel fürstlicher Kunts – und Wunderkammern der Reinassance. Die Beiträge des am 19.Und 20 Mai 2000 vom Kuntshistorischen Museum Wien veranstalteten Symposiums, en Jahrbuch des Kunsthistorischen Museums Wien, vol. 3 (2001), pp. 1-127.
  • Fray Jerónimo de Sepúlveda, Historia de varios sucesos y de las cosas notables que han acaecido en España y otras naciones desde el año 1584 hasta el de 1603. Escrita por el P. Fray Jerónimo de Sepúlveda, el tuerto, monje jerónimo de San Lorenzo el Real de el Escorial, ed. Fr. Julián Zarco Cuevas, Documentos para la Historia del Monasterio de El Escorial, IV (Madrid: Helénica, 1924).
  • Fray José de Sigüenza, Fundación del Monasterio de El Escorial (Madrid: Aguilar, ed. 1988 [1ª ed. 1602]).

Pies de Foto e información de imágenes referidas en el texto:

  • Figura 1. Atribuido a Nikolaus Leucker, Relicario-escritorio de ébano y plata, Augsburgo, 1590-1595. 30 x 32,50 x 20 cm, Patrimonio Nacional, Monasterio de El Escorial, Basílica, Relicario Bajo de la Anunciación, nº de invº 10044697.
  • Figura 2. Atribuido a Juan Pantoja de la Cruz, Retrato de la emperatriz María al final de su vida, óleo sobre lienzo, 188 x 105 cm, Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, Patrimonio Nacional, nº de invº 00612225.
  • Figura 3. Iglesia Vieja o “de prestado” del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial donde estuvieron los cuerpos reales hasta 1586.
  • Figura 4. Jacome da Trezzo, Custodia del retablo mayor de la Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, piedras duras, cristal de roca y bronce dorado, 1586, Patrimonio Nacional.
  • Figura 5. Sepulcro de la emperatriz María en las Descalzas Reales de Madrid.
  • Figura 6. Vista de la cripta del Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial.
  • Figura 7. Pompeo Leoni, Grupo orante de la familia de Carlos V, Real Monasterio de El Escorial, colocado en 1598, nº de invº 19007035.
  • Figura 8. Pompeo Leoni, Grupo orante de la familia de Carlos V (detalle de la emperatriz María), Real Monasterio de El Escorial, colocado en 1598, nº de invº 10233317.

[1] Archivo General de Simancas, Patronato Real, 31-28.