Los relicarios de la reina Ana de Austria en el Real Monasterio de El Escorial

AGENART
Pieza del mes: Marzo 2022
Almudena Pérez de Tudela

Cómo citar este artículo/How to cite this article: Almudena Pérez de Tudela, “Los relicarios de la reina Ana de Austria en el Real Monasterio de El Escorial”, Agenart: La agencia artística de las mujeres de la Casa de Austria, 1532-1700, 1 de marzo de 2022. Consultado: 18 de abril de 2024. URL: https://agenart.org/los-relicarios-de-la-reina-ana-de-austria-en-el-real-monasterio-de-el-escorial/.

Figura 1

Ana de Austria nació en Cigales (Valladolid) el 1 de noviembre de 1549 [Figura 1]. Fue la primogénita del matrimonio formado por María de Austria y Maximiliano II, en aquel momento gobernadores en España por la ausencia del príncipe Felipe (II) en su ‘Felicísmo Viaje’. Cuando regresó éste en 1551, la incipiente familia de los reyes de Bohemia partió rumbo a Centroeuropa, donde transcurrió su juventud. La joven archiduquesa estuvo prometida al príncipe don Carlos, heredero del trono español. Su muerte en 1568 junto a la de la reina Isabel de Valois propició que se acordara su matrimonio con su tío, Felipe II, quien necesitaba un heredero. En su viaje hacia España atravesó los estados paternos rumbo a los Países Bajos, donde la esperaba el III Duque de Alba. A su paso recibió numerosos obsequios de los territorios imperiales. Entre otros, fue obsequiada en Nuremberg con la artificiosa arqueta de plata de estilo rústico del orfebre Wenzel Jamnitzer que al llegar a España regaló a su tía Juana de Austria y pasó a contener la reliquia de San Víctor. Actualmente se pude admirar en el relicario de las Descalzas Reales de Madrid [Figura 2]. El inventario del ajuar de la joven nos habla de elementos que hoy ha perdido en este tour de force entre Arte y Naturaleza, como las conchas de nácar de los caracoles de plata sobre los que descansa la arqueta o los ramos de coral de la parte superior. Uno de los regalos que mejor serían recibidos en la corte española eran las reliquias y sus preciosos contenedores. Una vez convertida en reina donó algunos de estos relicarios a la fundación religiosa de su marido: el Real Monasterio de El Escorial que comenzó a habitarse en 1571 [Figura 3].

Figura 4

Aunque muchos de ellos fueron saqueados por los franceses por su excepcional riqueza, otros han llegado a nuestros días. En concreto, ha sobrevivido un pequeño relicario rectangular en cristal de roca tallado con motivos circulares con engarces de plata dorada de decoración vegetal y que apoya en cabezas de querubines alados [Figura 4]. Gracias a las entregas se puede identificar con uno que regaló la cuarta esposa de Felipe II al monasterio en la primavera de 1576: ‘Una arquilla de cristal de roca guarnecida de plata dorada que tiene por pies quatro serafines con una chapa de plata blanca por suelo y una guarnición por debaxo a la redonda labrada y en la delantera un escudo con las armas del Cardenal; y sobre la dicha plata asienta la dicha arquilla la qual es hecha de cinco pieças de cristal de roca labradas de unos círculos de bollones con dos bisagras de plata dorada que la abrazan toda ella y ocho cantoneras de plata, y por dentro tres barras de plata con dos medias lunas asentadas sobre dos garras de plata dorada sobre que se ponen reliquias […] la qual dio la Reyna Doña Ana nuestra señora’. El escudo esmaltado en blanco y gules con la rueda de Magunzia indica que fue un presente a la reina Ana de Austria por el arzobispo de Mainz (Magunzia) Daniel Brendel de Homburg, quien ocupó este cargo entre 1555 y 1582. Posiblemente se lo regaló a la reina en su viaje a los Países Bajos para embarcarse hacia España y sería un trabajo alemán o centroeuropeo. El arzobispo de Maguncia fue uno de los príncipes electores eclesiásticos del Imperio y un gran apoyo de su padre, el emperador Maximiliano II. En las entregas al monasterio se habla de un cardenal no identificado, pero gracias a este escudo esmaltado en gules se puede individualizar quién se lo regaló a ella. Este relicario también se describe en su equipaje en 1570 como: ‘Mas una arquilla de christal guarneçida de plata dorada, labrada la d[ic]ha plata de zinçel bajo y lo xpales de unas puntas y otras chapas tumbadas, esta arquilla es tumbada, el tapador metida en su caxa de cuero roxo’. La plata que guarnece y une los cristales está labrada con un fino trabajo de motivos vegetales de hojas. Sus dimensiones son 13.50 x 25 x 14 cm. Actualmente se custodia en el relicario bajo de San Jerónimo y contendría una reliquia de un santo inocente y otra de san Lorenzo.

Felipe II apreciaría especialmente una reliquia del cuerpo de san Mauricio, el capitán de la legión tebana, que Ana de Austria condujo personalmente en su visita al monasterio del 24 de mayo de 1572, desgraciadamente perdido durante la francesada. Se trataría de un arca manierista de plata dorada y cristal de roca que descansaba sobre tortugas de plata[1]. Dada su riqueza se protegía en una caja de cuero negro. Provenía del monasterio

[1] ‘una arquilla de plata toda dorada quadrada labrada de punçon asentada sobre quatro tortugas de plata dorada que tiene en la delantera quarenta y cinco pieças de cristal de montaña las tres quadradas llanas y diez prolongadas y treynta y dos puntas gruessas puestas las puntas de quatro en quatro en engastes de plata dorada y en la trasera de la dicha arquilla otras quarenta y çinco pieças de cristal como las de la delantera de la dicha arquilla y de la mesma manera y en el un lado de la dicha arquilla treynta y tres pieças del dicho cristal las dos llanas quadradas y siete prolongadas y veynte y quatro puntas de la hechura todas las dichas pieças de las delantera y trasera y en el otro lado otras treynta y tres pieças de cristal como las dichas y en lo alto del cobertor otras treynta y tres pieças de cristal como las mismas y a la redonda del d[ic]ho cobertor diez pieças prolongadas del dicho cristal y seys puntas de lo mismo de una en una y en el suelo de dicha arquilla dos pieças llanas y siete prolongadas y veynte y quatro puntas de en quatro en quatro todo del dicho cristal puestas todas las dichas pieças de cristal en engastes de plata dorada y la dicha arca con su cerradura y llave dorada que pesso setenta y un marcos y dos ochavas’.


alemán de Wimpfen y la había conseguido a través de María Manrique en 1570. Gracias a la colección de documentos que nos informa de la autenticidad de estas reliquias, hoy conservada en la Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial, podemos también saber que muchas de las reliquias que Ana de Austria trajo consigo las obtuvo a su paso por Colonia.

Felipe II manifestó en momentos concretos de su vida un especial interés por adquirir determinadas reliquias, como una de santa Ana poco antes de su cuarto matrimonio para aumentar la devoción de su sobrina hacia su fundación predilecta. La reina era muy devota del relicario escurialense. Por ejemplo, en 1575 no quiso abandonar el monasterio sin antes haberse encomendado a las reliquias, en la entonces ‘sacristía de prestado’, para proseguir con fortuna su embarazo que llegó a buen puerto con el nacimiento de don Diego.

En 1577 recibió un cargamento de reliquias que le envió su madre desde Alemania que a su muerte Felipe II destinó al monasterio. La reina también tuvo relicarios similares en su oratorio junto a sus habitaciones en el Alcázar de Madrid y cuando falleció en 1580, algunos de ellos pasaron a engrosar el escurialense. Así estarían cercanos a su cuerpo que se llevó a la Iglesia de Prestado en 1580 hasta su traslado en la cripta en la basílica en 1586.


Bibliografía (selección)

  • Almudena Pérez de Tudela, “Ana de Austria (1549-1580) y su colección artística. Una aproximación”, Portuguese Studies Review 13:1 (2007), 195–228.
  • “La reina Anna de Austria (1549-1580), su imagen y su colección artística”, en Las relaciones discretas entre las monarquías hispana y portuguesa: Las casas de las reinas (siglos XV-XIX). Arte, música, espiritualidad y literatura, coord. José Martínez Millán y Mª Paula Marçal Lourenço (Madrid: Polifemo, 2008), III, 1563–1616.
  • “Algunas joyas y relicarios de la reina Ana de Austria (1549-1580)”, en Estudios de Platería, ed. Jesús Rivas Carmona (Murcia: Universidad de Murcia, 2012), 455–474.
  • “Apuntes sobre algunos relicarios del siglo XVI de procedencia alemana e italiana en el Real Monasterio de El Escorial”, en Contribución al conocimiento de la Platería en la Edad Moderna, ed. Rosario Anguita Herrador (Jaén: Universidad de Jaén, 2018), 15–34.
  • Fernando Checa (ed.), Los libros de entrega de Felipe II a El Escorial (Madrid: Patrimonio Nacional, 2013).
  • Cristina Esteras, “Wenzel Jamnitzer y el Arca Relicario de san Víctor de las Descalzas Reales de Madrid”, en La otra Corte. Mujeres de la Casa de Austria en los monasterios reales de Las Descalzas y La Encarnación, catálogo de la exposición (Madrid: Patrimonio Nacional, 2019), 316–321.
  • Benito Mediavilla Martín y José Rodríguez Diez, Las reliquias del Real Monasterio del Escorial (Madrid: Ediciones Escurialenses, 2005).

Pies de foto:

  • Figura 1. Pompeo Leoni, Escultura orante en bronce dorado de la reina Ana de Austria, hacia 1592-1600. Real Monasterio de San Lorenzo el Real. Patrimonio Nacional, inv. 10233310.
  • Figura 2. Wenzel Jamnitzer, Relicario de San Víctor, hacia 1570. Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid. Patrimonio Nacional, inv. 00612650.
  • Figura 3. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Patrimonio Nacional.
  • Figura 4. Relicario de cristal de roca regalo del Arzobispo de Magunzia a Ana de Austria, anterior a 1570. Real Monasterio de El Escorial. Patrimonio Nacional, inv. 10044207.